|
|
| Alberto
Latrás nos muestra aquí su personal universo onírico.
Un mundo de formas sinuosas que se entrelazan creando espacios
meditativos y reflexivos. |
|
|
|
| Casi
desde el principio tiene del todo clara la función que
su dedicación a las manifestaciones plásticas, como
realizador o como observador, supone en el conjunto de su actividad
artística. |
|
| Describe
su procedimiento desde un primer momento en el que el puro gesto
preside la realización a la que no se buscan mas objetivos
que el propio placer de su ejecución, del dibujo incosciente,
del que se extraen con posterioridad referencias a la realidad. |
|
|
|
| Su
pintura remite al surrealismo más expresionista y a las
atmósferas psicodélicas. También se percibe
el influjo del primitivismo africano o el hipnotismo de los mandalas
orientales. |
|
|
|
Algunas
de sus obras invitan al observador a reconocer una aproximación
a la técnica de lineas circulares superpuestas que utilizaba
el gran Munch. |
|
| Reconoce
Alberto Latrás que en el origen las ideas o no
existen
o son lo suficientemente vagas como para no
determinar el resultado que se va a obtener, no obstante
en buena parte de su obra se pueden reconocer claramente
determinados elementos figurativos. |
|
|
|
|
Textos
extraidos:
Crítica
CAI-Fernando
Alvira
Crítica CAI-Luis Lles |